Los suelos de origen volcánico que definen la geología de Osorno, compuestos en gran medida por cenizas, lapillis y arenas pumicíticas, presentan un comportamiento geotécnico particular bajo cargas sísmicas. La alta pluviometría de la zona, que supera los 1300 mm anuales, satura estos estratos reduciendo la cohesión aparente y disparando el riesgo de deslizamiento. Un análisis de estabilidad de taludes en Osorno no se limita a un simple factor de seguridad; exige modelar la succión matricial en trumaos no saturados y verificar la licuefacción en depósitos de arenas finas. Nuestro equipo técnico integra ensayos de laboratorio especializados para determinar los parámetros de resistencia al corte pico y residual, indispensables para una modelación numérica fiable en laderas del sector Rahue o Pilauco. Complementamos este enfoque con campañas de sondajes SPT que permiten correlacionar la compacidad in situ de los mantos arenosos, información vital para el modelo geológico-geotécnico.
En suelos volcánicos parcialmente saturados, la cohesión aparente por succión puede desaparecer en minutos bajo lluvia intensa, colapsando el factor de seguridad del talud.
