Uno de los errores más costosos en obra vial o fundación dentro de la cuenca de Osorno es asumir que el rodillado alcanzó la compactación especificada sin verificarlo con un ensayo destructivo. Hemos retirado losas de pavimento flexible agrietadas a los seis meses porque la planilla de laboratorio decía 95% Proctor pero el terreno, bajo la carpeta, apenas superaba el 88%. La densidad de campo con cono de arena elimina esa incertidumbre: extraemos material de una perforación calibrada, determinamos su peso volumétrico seco y lo contrastamos contra la curva Proctor del mismo material. Cuando la obra está sobre depósitos de cenizas volcánicas o trumao, la humedad natural puede variar 8 puntos en una misma jornada, y el dato seco que entrega el cono de arena se vuelve indispensable para decidir si se libera la capa o se repasa la compactación. Complementamos este control con el ensayo Proctor para tener la referencia de laboratorio, y cuando la granulometría tiene gravas superiores a 2 pulgadas recurrimos al reemplazo con arena normalizada según NCh 1516 Of.79.
Un punto de cono de arena bien ejecutado pesa más en la recepción de obra que veinte pasadas de rodillo sin respaldo.
