Contrastar una calle en Rahue con otra en Francke revela cómo la estructura del suelo en Osorno define el desempeño de un pavimento. Mientras una zona puede asentarse sobre depósitos aluviales del río Rahue, la otra se apoya en cenizas volcánicas más cohesivas. Esta variabilidad exige que el diseño de pavimento flexible no sea genérico, sino que responda a la capacidad de soporte específica de cada sector. Cuando la subrasante presenta plasticidad elevada en temporada de lluvias, complementamos la evaluación con ensayos de granulometría y límites de Atterberg para anticipar cambios volumétricos. El clima osornino, con más de 1.200 mm anuales de precipitación, obliga a calcular la infiltración y el drenaje como variables críticas en el diseño estructural, evitando la saturación temprana de las capas granulares.
El espesor del pavimento en Osorno depende menos del tránsito y más de cómo la capa granular maneja 1.200 mm de lluvia al año.
